Joyas rusas en el corazón de México
En 1851 el zar Nicolás I envió a la Gran Exposición Universal de Londres un mesón de mosaico, una puerta, dos fuentes y un macetón de malaquita, un precioso mineral abundante en la región rusa de los Urales. Por su belleza y finura las piezas se ganaron la admiración del jurado de la Exposición.
Siendo presidente de México Porfirio Díaz, las mismas fueron adquiridas en Europa para engalanar un salón del Palacio Nacional, aunque nunca fueron colocadas y se trasladaron al Castillo de Chapultepec.
Hoy día estas obras de los maestros rusos forman parte del impresionante Salón de Malaquitas del Museo Nacional de Historia.