Intentos de falsificar la historia

En la complicada situación internacional actual, caracterizada por mayores niveles de turbulencia, es especialmente importante aprender de las lecciones del pasado. Somos testigos de cómo cada vez más frecuente la historia se está convirtiendo en una especie de “teatro de guerra” de las campañas mediáticas. En sus intentos de reescribir la historia varios políticos pretenden falsificar la historia de la Segunda Guerra Mundial. Se basan en la aspiración a menospreciar la contribución que hizo la Unión Soviética para liberar a Europa y Asia del nazismo, presentar a la URSS como uno de los culpables en desatar la guerra, equiparar a víctimas y verdugos. Todo eso es ofensivo para los pueblos sobre los cuales recayó la dura carga de la lucha contra los regímenes inhumanos.

El “revisionismo histórico” es peligroso porque sacude los fundamentos del orden mundial que se estableció después de la Segunda Guerra Mundial y favorece la propagación del neonazismo y xenofobia. Reconocer plenamente los resultados de la Segunda Guerra Mundial, fijados en la Carta de la ONU y otros documentos internacionales, incluyendo los fallos del Tribunal de Núremberg, debería ser obligatorio para todas las naciones.

Hoy, los intentos de falsificar la historia se presentan tanto en algunos países como en organizaciones internacionales. Se silencia la contribución de la URSS en vencer al nazismo, se declara que Alemania y la Unión Soviética son igualmente responsables en desencadenar la Segunda Guerra Mundial, se alega el “carácter delictivo” del acuerdo de no agresión soviético-alemán (no se menciona el Acuerdo de Múnich), se señala la necesidad de condenar los crímenes “de los regímenes totalitarios nazista y stalinista”.

Se está librando una “guerra” contra los monumentos dedicados a los que combatieron el nazismo. Últimamente acciones de este tipo se han traducido en una política pública en algunos países. Otros ejemplos son la inauguración de monumentos y el cambio de nombre de calles, escuelas y otras instituciones en honor de aquellos que pelearon del lado de los nazis o colaboraron con ellos, de los que cometieron crímenes de guerra y contra la humanidad. Estas acciones ofenden la memoria de las innumerables víctimas del nazismo y afectan a las nuevas generaciones.

En vísperas del aniversario de la Victoria es necesario unir los esfuerzos para combatir de manera conjunta la glorificación del nazismo y los actos del neonazismo, así como prevenir la falsificación de la historia y la revisión de los resultados de la Segunda Guerra Mundial.